PROMOVIENDO LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

Hoy, Dia Mundial del Trabajo Social 2020, en medio de una pandemia global, tomemos conciencia: las potencialidades de cada persona sólo pueden desplegarse en contextos de solidaridad colectiva garantizada.

Vivimos en una sociedad del riesgo donde la existencia o no de relaciones (así como su tipo e intensidad), resulta determinante para situarse en la zona de integración, de vulnerabilidad o de exclusión social. La importancia de las relaciones humanas radica en su capacidad de brindar cuidados y apoyo para que las personas podamos vivir de manera autónoma, solidaria y gozosa.

Las personas nos relacionamos con nuestro entorno social creando redes de comunicación. Estas redes sociales familiares, vecinales y comunitarias son un agente de protección frente a la exclusión y el aislamiento, que las trabajadoras sociales debemos fortalecer. O generar si no existen. Tienen una importancia capital en cualquier tipo de proceso que busque el bienestar y el desarrollo humano pleno. Una de las funciones principales del trabajo social consiste en estimular las relaciones humanas, sosteniendo las redes sociales de autoayuda y ayuda mutua.

La existencia de estas redes -formales e informales- es lo que protege socialmente a las personas, familias y grupos; evitando o disminuyendo los riesgos de exclusión social. Es decir, la creación y el fortalecimiento de las diversas redes sociales (y especialmente las de apoyo social) constituye el mejor antídoto preventivo frente a problemas sociales que derivan en marginación, desintegración y exclusión social. Falta de salud en definitiva. No podemos conformarnos, por tanto, con ser meros proveedores o intermediarios de prestaciones.

Para el trabajo social, que se acerca siempre al ser humano en sus momentos de dificultad y, por tanto, de intensa y peculiar humanidad; esta circunstancia significa mostrar que hay salidas válidas y posibles. Significa dejar de asumir las necesidades básicas exclusivamente como carencias que generan demandas y empezar a asumirlas como potencialidades que dan lugar a la búsqueda y la participación. Significa valorar la cooperación, la ayuda mutua y la conducción participativa, por encima de la conducción jerárquica y la disciplina de las organizaciones. Significa reconocer que la importancia de los profesionales radica en la liberación de nuestro potencial de conocimiento y creatividad.

La buena práctica profesional es la que incluye dos elementos: la producción de relaciones, interacciones y vínculos sociales; y el fomento de una participación que reconoce a las personas atendidas el estatuto de autores y coagentes. Contra lo que mucha gente -y no pocos responsables institucionales- piensan, el mejor profesional del trabajo social no es quien produce o gestiona más prestaciones, aunque sea con costes menores, sino quien produce servicios significativos.

La naturaleza de nuestra profesión siempre ha sido relacional, no prestacional. La empatía permite compartir la fragilidad y vulnerabilidad que une a intervinientes e intervenidos, en un proceso de reconocimiento mutuo e implicación activa, que es el único camino cierto para generar confianza en el sujeto y para ser capaces, como profesionales, de reconocer sus capacidades y potencialidades, sus fortalezas y posibilidades de actuación. No se trata de identificar patologías, sino de descubrir distintas expresiones de la normalidad.

Además, ningún cambio personal es posible, si no es decidido y asumido por los propios sujetos. En este sentido, las trabajadoras sociales somos “facilitadoras”, expertas que podemos ayudar a clarificar, a poner en relación. A que “el otro” conozca y comprenda mejor su situación, a la vez que va descubriendo sus propias potencialidades y recursos personales. La participación de las personas es, por tanto, fundamental desde el momento mismo en que se inicia el proceso de relación y se toma contacto con la trabajadora social. La película francesa “Las invisibles”, de Louis-Jean Petit (2019) es un buen ejemplo de este tipo de práctica y compromiso profesional (una recomendable opción de ocio para tiempos de confinamiento por #coronavirus).

SWMD2020

 

Acerca de mjaguilarid

Trabajadora social, animadora sociocultural y doctora en sociología y ciencias políticas; soy desde hace más de veinte años Catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha. He trabajado como consultora, formadora e investigadora en más de veinte países americanos y europeos, en el ámbito de la intervención con grupos, el desarrollo comunitario en contextos multiculturales, y la planificación, gestión y evaluación de programas y servicios sociales. He sido responsable de la organización técnica de departamentos de servicios sociales en administraciones públicas de varios países en procesos de descentralización. Autora de más de un centenar de aportaciones científicas de impacto, he diseñado y dirijo el Máster on-line en Inmigración e Interculturalidad, y soy Directora del Grupo Interdisciplinar de Estudios sobre Migraciones, Interculturalidad y Ciudadanía de la UCLM (GIEMIC). En este grupo, lidero las líneas de investigación-acción sobre metodologías participativas de intervención social, análisis crítico de modelos implícitos en la práctica profesional, y desarrollo de competencias interculturales en el trabajo social. Creadora y responsable del Laboratorio de Sociología Visual, he realizado también varias películas documentales. Actualmente estoy desarrollando, desde una perspectiva empática de los actores sociales, nuevos enfoques interdisciplinares para el conocimiento de las migraciones y la intervención social emancipatoria en contextos de diversidad cultural, y estoy creando aplicaciones metodológicas y técnicas innovadoras. Una de mis mayores preocupaciones desde hace décadas es difundir el conocimiento científico sobre todas estas cuestiones de forma que sea accesible a todo tipo de personas, como forma de contribuir a la generación de discursos sociales basados en la evidencia y no en el prejuicio; y como forma de contribuir al desarrollo de procesos de empoderamiento y defensa activa de las minorías y colectivos sociales en situación de sub-alteridad. En este aspecto, mi trabajo científico siempre se realiza desde un enfoque derechos y en perspectiva de género. Desde hace varios años soy evaluadora externa en ciencias sociales de las dos agencias españolas responsables de la investigación científica competitiva y de la docencia y acreditación universitaria.
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2 respuestas a PROMOVIENDO LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

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